¿QUÉ BENEFICIOS SE OBTIENEN AL MATRICULARSE EN UN TALLER LITERARIO?

Preguntas como esta, o tales como:
- ¿Es bueno matricularse en un taller literario?
- ¿Qué me aporta el matricularme en un taller literario?
- ¿Seguro que se puede aprender a escribir en un taller literario?

Preguntas similares y muchas más las he estado escuchando los últimos seis años, los que tiene de vida el taller.
A quienes me las hacían, bien por correo electrónico, bien por teléfono, traté de sacarles de dudas lo mejor que supe o pude.
He de decir que, como tallerista que fui durante más de ocho años en uno de los más antiguos aparecidos en la ciudad de Madrid, más dos cursos en una escuela de prestigio diré que:
1.- Los genios literarios, salvo muy raras excepciones no nacen, se hacen a base de esfuerzo y trabajo constante (al igual que cualquier trabajador en la disciplina que sea: para ser realmente bueno es preciso constancia y trabajo).
2.- En todas las universidades anglosajonas, los talleres literarios son una asignatura más en las facultades de letras.
3.- Cualquiera que sepa redactar medianamente bien, y que tenga inquietudes literarias, puede ser un magnífico alumno.
4.- A un taller literario hay que llegar con humildad y con el pensamiento de que se va a aprender, no creyéndose de entrada un Cervantes o mejor que el insigne alcalaíno porque será un pésimo alumno que no se dejará corregir, se aburrirá y entorpecerá las clases.
5.- Quizá este punto debí ponerlo en el 1º o 2º lugar. Escribir es: CORREGIR, CORREGIR, CORREGIR y CORREGIR, de tal modo que el texto quede pulido, tanto como una pista de patinaje por la que, el lector, deslice la vista y no se encuentre obstáculo alguno que le haga desechar la obra que tiene entre manos bien por aburrimiento, falta de comprensión, exceso de rimas...
6.- Y por último, para no aburrir como pongo más arriba, quien desee escribir, llegar a tener un estilo propio, debe leer mucho y bien, es decir: beber de los autores clásicos y contemporáneos pero no sólo ir a conocer el argumento, sino ver las figuras retóricas empleadas, el tono, el estilo, las formas de lenguaje... Es necesario hacer un estudio en profundidad e, incluso, intentar parecérsele (con los ejercicios de intertextualidad) y, cuando menos se lo espere, habrá llegado, si no a la cumbre, sí a empezar la escalada de esa montaña que, aunque parezca que no, se conseguirá con tesón.

Un saludo, Juana Castillo


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miércoles, 20 de enero de 2010

Comentario de texto: CAMBIADORES de Baldomero LILLO por Juana Castillo Escobar



Se trata de un relato corto de apenas cuatro páginas y escrito en primera persona, como si autor y narrador hubieran vivido aquellos hechos que se describen.
Dentro de lo real que pueda ser o parecer la historia, hay un “descarrilamiento fantástico” que también hace que la fábula lo parezca y el relato sea de los llamados realistas, porque el caso que se cuenta pudo ser real y, dentro de esa realidad, hay un hecho fantástico como es la repetición del mismo.
El autor, con un lenguaje preciso, bastante actual, narra la historia de los “Cambiadores” o “guardagujas”, esos hombres, esos empleados que tienen a su cargo el manejo de las agujas en los cambios de vía de los ferrocarriles, para que cada tren marche por la que le corresponde. Un trabajo de importancia y de mucha responsabilidad.
El protagonista es ese narrador, esa voz en primera persona que les cede, a su vez, el protagonismo a “los cambiadores” al convertirlos en el centro de su alocución.

Parece que en el texto hay pocos personajes pero, en una lectura tranquila, se ve que está plagado de individuos, casi todos extras, o personajes en segundo plano, pero muy variados:
- El protagonista-narrador y, para mí que, ese “escritorzuelo” que se menciona, es también el mismísimo narrador.
- Cambiadores-guardagujas.
- “La simpática amiga y compañera de viaje”, interlocutora del narrador a quien no se “ve”, porque no está descrita, pero sí se “escucha” ya que mantienen un breve diálogo. Esa “amiga de viaje”, a quien tilda de “simpática”, que bien puede tratarse de un juicio de valor al calificarla porque, en el fondo, ¿se conocen? Se da por supuesto que no, que es la primera vez que se ven y su conversación es un poco para romper el hielo y la monotonía del viaje. Además con esa forma de conceptuarla: “simpática amiga”, es como si hablara de una jovencita, casi niña, que no conoce ni siquiera qué son los cambiadores.
- El telegrafista, jefe de estación, maquinista o conductor de tren (todos nombrados de una manera casual e imprecisa).
- Los viajeros.
- Los “supuestos” hijos del cambiador.
- Algunos ancianos “que cuentan […]”
- Los últimos empleados de la línea férrea: palanqueros, aceiteros, o carrilanos.
- El cambiador, la mujer y los hijos (toma forma de familia). En un momento determinado el cambiador pasa a ser “padre” y la mujer toma consistencia de “esposa y madre” (Pág. 3).
- Los supuestos hijos del principio, “aseados y que van a la escuela”, pasan a ser niños haraposos y hambrientos.
- Un funcionario que parece el jefe de estación con el que habla el narrador al final y que da la nota “cómica”, mejor mordaz e hiperbólica por lo exagerada al hablar del cambiador que causó el choque de trenes.

En cuanto a las figuras retóricas nos encontramos con:
- Enumeraciones: “En el cuarto, una pocilga estrecha y sucia […]”. “[…] siendo palanqueros, aceitadores o carrilanos […]”. “[…] además de ser sordo, es tuerto de un ojo, zunco de un brazo, cojo de una pierna y está borracho como una cuba”.
- Oxímoron: “El marido y padre, con una rabia sorda […]”
- Metáforas: “…el guardagujas […] puede sembrar la muerte y la destrucción con la celeridad del rayo”. “Una trepidación sorda conmovió la casucha”.
- Comparaciones: “[…] el cambiador, asido a la barra del cambio, es como un artillero que oprime aún el disparador y observa la trayectoria del proyectil”. “[…] como un alud que se descuelga de la montaña”. “[…] se lanzó como un loco con las manos en los oídos”. “[…] el tremendo crujido del choque lo alcanzó cuando saltaba una zanja y con él los gritos y lamentos de los moribundos”. “Algo insólito me cortó la palabra y salí del asiento disparado como por una catapulta”.
- Hipérboles: “Ahora gana la delantera a los que lo persiguen, pero no se aflija usted porque pronto le darán alcance, pues además de ser sordo, es tuerto de un ojo, zunco de un brazo, cojo de una pierna y está borracho como una cuba”. (Esta frase, además mordaz e hiperbólica, es una enumeración de las “peculiaridades” de ese cambiador causante del choque).
- Personificaciones: “Cuando las ruedas del bogue de la locomotora muerden la aguja del desvío…”. “[…] en esos días tan tristes para los que ganan poco salario […]”. “[…] que le mordía el alma, […]”. “[…] la tristeza de su hogar […]”. “[…] los párpados pugnaban por caer sobre sus ojos soñolientos”. “[…] haciendo bailar sobre los rieles la enorme mole de la máquina […]”.
- Disfemismo: “No hay ejemplo de que un cambiador sea culpable de un accidente, como el que relata el escritorzuelo trasnochado, autor de ese libro”.
- Analepsis: “Fue a fines de mes […]”

Opinión personal.- Para mí se trata de un texto metafórico, con un doble sentido que comienza desde el mismo título. Según la Real Academia de la Lengua el vocablo “cambiador” tiene distintos significados:
Cambiador, ra.
1. adj. Que cambia.
2. m. Manta pequeña, de tela o plástico, sobre la que se cambia el pañal a los bebés.
3. m. Chile y Méx. guardagujas. (1. com. Empleado que tiene a su cargo el manejo de las agujas en los cambios de vía de los ferrocarriles, para que cada tren marche por la vía que le corresponde.)
4. m. Chile. En las máquinas, pieza que sirve para mudar la cuerda o correa de la polea fija a la mudable y viceversa.
5. m. ant. cambista. cambista. 1. com. Persona que cambia (‖ moneda).
2. m. banquero (‖ jefe de una casa de banca).

En castellano un “cambiador” es alguien o algo “que cambia” (en el punto 5 se trata de “cambista o banquero”, que también podría estar enfocado por ese camino el título, ya que se da mucha importancia al salario del guardagujas quien, dependiendo de que sea digno o no, así será su vida: modesta pero intachable, o un infierno).
Indudablemente, a lo largo de la lectura, hay cambios de opinión por parte del narrador protagonista, y cambios de actitud de los “cambiadores”:

- Cambia de parecer el narrador quien, en un primer momento elogia el trabajo de “los cambiadores”, personas cabales, dignas, con un buen salario y una familia, aunque modesta, respetable. No beben ni pierden el tiempo en la taberna, en todo momento son responsables de sus actos [Pág. 2]. Existe una reflexión plena de entusiasmo por parte del narrador al hablar de los guardagujas. Es como si quien habla se hubiera dedicado a recibir una terapia en la que, de lo que se trató, fue de: o bien olvidar un hecho grave, el choque de trenes; o bien, no odiar a quien lo causó, de ahí esa manera de elogiarlo que parece casi aprendido de memoria. “Ha de saber usted -comencé, esforzando la voz para dominar el ruido del tren lanzado a todo vapor- que un guardagujas pertenece a un personal escogido y seleccionado escrupulosamente. Y es muy natural y lógico que así sea, pues la responsabilidad que afecta al telegrafista o jefe de estación, al conductor o maquinista del tren, es enorme, no es menor la que afecta a un guardagujas, con la diferencia de que si los primeros cometen un error puede éste, muchas veces, ser reparado a tiempo; mientras que una omisión, un descuido del cambiador es siempre fatal, irremediable. Un telegrafista puede enmendar el yerro de un telegrama, un jefe de estación dar contraorden a un mandato equivocado, y un maquinista que no ve una señal puede detener, si aún es tiempo, la marcha del tren y evitar un desastre, pero el cambiador, una vez ejecutada la falsa maniobra, no puede volver atrás.”

- Cambia de nuevo el discurso el narrador. En la página tres, y poniendo esa opinión en boca de otros dice de estos trabajadores: “-Voy a decirle a usted. Cambiadores ha habido siempre, pero, y por inverosímil que esto parezca, no se le daba antes al oficio la importancia que merecía. Parece mentira, pero así lo aseguran algunos ancianos, de que los cambiadores se reclutaban en un tiempo entre los últimos empleados de la línea férrea. Eran casi siempre inválidos o lisiados que, siendo palanqueros, aceitadores o carrilanos, habían perdido un brazo o una pierna, gente buena si se quiere, pero que por su índole, condición, y la miserable paga que recibían, eran gran parte inhábiles para la delicada tarea que exige, antes de todo, conciencia del deber, serenidad y nervios tranquilos. […]”. ¿Será que se le ha agotado la paciencia o que, al ver próxima la estación de Tinguiririca se le avivan los recuerdos y a los que atrae es a los malos?

El final del relato yo lo veo como algo obsesivo. Le doy dos explicaciones:

1.- Algo que, en realidad sucedió, y que vuelve a la mente del narrador de manera reiterada, quizá cada vez que viaja en tren y que, como colofón de su viaje, ve siempre ante sí la noticia horrible del desastre sucedido en Tinguiririca, escrito en “los gruesos caracteres” del periódico “El Mercurio”.
2.- Quizás se trate de un hecho que, al igual que el mundo que gira y siempre llega al mismo punto, se repite de manera precisa cada cierto tiempo y que esta persona lo vive en una espiral sin fin.

¿Quién sabe cuál fue, en realidad, la intención del autor al terminarlo de esta forma? Se trata de un final casi “en corte de manga”. Que cada lector imagine lo que mejor le parezca o que se rompa la cabeza elucubrando qué quiso decir.
De todos modos, para mí, se trata de un relato interesante que se lee rápido pero al que hay que volver para exprimirle todo su jugo. Cuanto más se lee más cosas se encuentran que, en un vistazo anterior, pasaron desapercibidas.


Juana Castillo Escobar – 20-I-2010 – 11,30 a.m.

martes, 22 de diciembre de 2009

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Zulma Fedrizzi.

Trabajo sobre los textos a comentar, por Zulma Fedrizzi



1.- Señala las figuras retóricas que hayas encontrado (metáforas, comparaciones…)

Disfemismo
como el que relata el escritorzuelo trasnochado

Descripción
En el cuarto, una pocilga estrecha y sucia, la mujer, malhumorada siempre por la miseria y el excesivo trabajo

Analepsis
Fue a fines de mes, en esos días tan tristes para los que ganan poco salario, y entre esto se contaba el cambiador y su familia. En el cuarto, una pocilga estrecha y sucia, la mujer, malhumorada siempre por la miseria y el excesivo trabajo, regañaba de día y de noche, mientras los chicos haraposos y hambrientos lloraban pidiendo más. El marido y padre, con una rabia sorda que le mordía el alma, contemplaba ese cuadro… sigue

Metáfora
una rabia sorda que le mordía el alma

Comparación
puede sembrar la muerte y la destrucción con la celeridad del rayo.

Imagen auditiva
Cuando la campanilla de la estación anunció al expreso

Imagen de tiempo
Faltaban ocho minutos

Imagen de movimiento
los cabellos se le erizaron. Dio un salto gigantesco y abalanzándose a la barra la volvió de un golpe.

Imagen de cantidad
Su salario, admírese usted, era de un peso al día.

2.- ¿Sabrías enmarcar el relato dentro de uno de estos géneros?

- de miedo,
- fantástico, Si bien la narrativa es realista el final me deja en duda sobre si vivió o no esta experiencia. Eso me hace encuadrar el relato en esta categoría. Amplio en mi opinión.
- de intriga,
- erótico,
- de ciencia ficción,
- cuento para niños,
- cuento realista…

3.- ¿Cómo es el lenguaje? ¿Actual o arcaizante?
Lenguaje actual.

4.- A pesar de ello, ¿es un texto comprensible en nuestros días?
Comprensible.

5.- ¿Quién es el/la protagonista?
Acerca del protagonista que lleva el relato, no hay datos que indiquen su sexo, por su accionar se presupone que puede ser un hombre. Aparece una señorita como su interlocutora que lleva un carácter secundario, también anónima.

6.- ¿Da sensación de que hay muchos o pocos personajes?
Pocos personajes. Los justos.
Aparecen : relator, señorita, guardagujas, jefe de estación.

7.- ¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Por qué?
Me gustó cómo describe al cambiador “ideal” el que tiene buena paga y es idóneo. Porque describe una bella época, algo que en esta realidad actual, por lo menos en la que vivo, es una utopía. Me gustan las utopías.

Cito : El sueldo que se le paga está en relación con la responsabilidad que gravita sobre él. Vive, pues, modestamente, en una limpia casita cerca de la línea, y sus hijos andan aseados y van a la escuela. Cuando no está de turno cultiva su huertecillo y maneja el serrucho o la garlopa: la taberna le es desconocida. Por eso su cabeza está siempre despejada y ni el alcohol ni la miseria entorpecen sus facultades. Su mirada es segura, jamás vacila al mover las agujas y ni se paralogiza ni se equivoca nunca.

Tu opinión:
Me deja tres posibles opciones pues no sé a ciencia cierta si le sucedió o es todo un invento.

*Soñó la situación y al despertar lo ve plasmado en el diario (premonición).
*Al leer el diario por la mañana ve la noticia. Esto es algo que le sucedió realmente en el pasado y lo evoca. Es cíclico. Volverá a suceder una y otra vez.
*Luego de recuperarse de su golpe, va a su casa. Duerme. Se despierta y ve la noticia en el diario de lo sucedido y vivido por él horas antes.
No sé cuál sería la idea del autor .

lunes, 21 de diciembre de 2009

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Milagros López.

Caseta de guardagujas o cambiadores
Imagen obtenida en Internet

TRABAJO SOBRE LOS TEXTOS A COMENTAR
“CAMBIADORES”
Milagros López



1.- Figuras retóricas:

- Personificación: “Cuando las ruedas del bogue de la locomotora muerden la aguja del desvío”. “Días tan tristes”. “Los párpados pugnaban por caer”. “Haciendo bailar sobre los rieles la enorme mole…”.
- Comparación: “El cambiador,…, es como un artillero”. “Resbaló por el desvío… como un alud”. “Se lanzó como un loco”.
- Metáfora: “puede sembrar la muerte y la destrucción con la celeridad del rayo”. “Una rabia sorda que le mordía el alma”.
- Disfemismo: “escritorzuelo trasnochado”.
- Analepsis: “Fue a fines de mes, en esos días…”.
- Descripción: “En el cuarto, una pocilga… (Hasta)… ejecutando su trabajo con dejadez”.
- Hipérbole: “Dio un salto gigantesco”.

2.- Género del relato: Fantástico. Realista, en la pintura del cambiador y su entorno.

3.- Lenguaje: Actual.

4.- ¿Es un texto comprensible en nuestros días? Es comprensible.

5.- Protagonista: El protagonista es el narrador. De la historia que éste cuenta, el protagonista es el cambiador.

6.- ¿Hay muchos o pocos personajes? Muchos: la interlocutora, la familia del cambiador, el telegrafista, el maquinista, el jefe de estación, otros viajeros del tren.

7.- ¿Qué es lo que más te ha gustado? Cómo pone de manifiesto que la profesión de cambiador requiere gran responsabilidad.

8.- Tu opinión: Refleja con claridad la necesidad de un salario digno para tener un entorno familiar digno y para realizar de forma eficaz el trabajo. Parece que la situación laboral del cambiador no ha mejorado.

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Marcos Alberto Paredes.

Trabajo sobre Cambiadores de Baldomero Lillo‏
Marcos Alberto Paredes Calderón



1.- Señala las figuras retóricas que hayas encontrado (metáforas, comparaciones…)

Antonomasia: Cuando lo llama "Guardagujas".

Comparación: "es como un artillero que oprime aún el disparador y observa la trayectoria del proyectil".
"resbaló por el desvío en dirección del otro tren, como un alud que se descuelga de la montaña"

Retrato: "Eran casi siempre inválidos o lisiados que, siendo palanqueros, aceitadores o carrilanos, habían perdido un brazo o una pierna, gente buena si se quiere, pero que por su índole, condición, y la miserable paga que recibían, eran gran parte inhábiles para la delicada tarea que exige, antes de todo, conciencia del deber, serenidad y nervios tranquilos".
2.- ¿Sabrías enmarcar el relato dentro de uno de estos géneros?- cuento realista…

3.- ¿Cómo es el lenguaje? ¿Actual o arcaizante? En este sentido es entendible, aunque puedo notar que es un poco pueblerino, como si el relator fuera un provinciano o persona común.

4.- A pesar de ello, ¿es un texto comprensible en nuestros días? Si, aunque por las características de la lectura y el tiempo cuando se escribió, relata un estilo de vida diferente, eso se refleja en las palabras que usa, que me hacen recordar a las revistas de vaqueros del oeste norteamericano.

5.- ¿Quién es el/la protagonista? El relator, él lleva el hilo de la lectura.

6.- ¿Da sensación de que hay muchos o pocos personajes? En esta ocasión, el personaje, después del relator y su amiga, es la historia misma de los cambiadores.

7.- ¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Por qué? El tema de "Los cambiadores", muy exagerado, el cual retrata la vida alrededor de las estaciones ferroviarias, diferente en estos días, donde todo es automatizado. Donde el trabajo lo podía realizar cualquier persona, dramatizando en esta parte las características de un guardagujas que lo hacía. Tu opinión: A mi comentario le puedo agregar que es una lectura didáctica, donde caricaturiza al personaje descrito como cambiador, que lo hace parecer una persona inútil que solo podía realizar dicha función. Y por último dramatiza la acción de la catástrofe haciéndola parecer creíble.

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Consuelo Gómez.

COMENTARIO DE TEXTO: CAMBIADORES – BALDOMERO LILLO
Por: Consuelo Gómez



FIGURAS RETORICAS.-
“Muerden las ruedas”. Personificación
“El cambiador asido a la barra del cambio es como un artillero que oprime…”.Comparación.
“Fue a fines de mes”. Analepsis
“Escritorzuelo trasnochado”. Disfemismo
“Una pocilga estrecha y sucia”. Disfemismo
“Rabia sorda que le mordía el alma”. Metáfora


GENERO.- Cuento realista

LENGUAJE.- Actual

¿ES UN TEXTO COMPRENSIBLE?.- Sí

¿PROTAGONISTA y OTROS PERSONAJES?
El protagonista es el narrador y los personajes principales del relato son los cambiadores. Los extras son su compañera de viaje, el guardagujas, su familia, el jefe de estación, el maquinista, el telegrafista, los viajeros del tren…

¿Lo que más me ha gustado? El narrador te mantiene alerta hasta el final para ver que pasa. Esperas que pase algo que le de sentido al relato.
COMENTARIO:
Me parece que está bien escrito, aunque he tenido que leerlo varias veces porque no lo tengo claro. En realidad, no estoy segura de que el guardagujas de Tinguiririca provocara el descarrilamiento, quizá lo soñara o… ¿Lo soñó el narrador?, en fin, que no lo sé.

Lecturas autores consagrados: Comentario al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Isabel Fraile

Comentario de texto‏: Cambiadores
Isabel Fraile



1 - Señala las figuras retóricas que hayas encontrado.

Personificación:

Las ruedas del bogue de la locomotora muerden los raíles.

En esos días tristes

Que le mordía el alma

Bailar sobre los raíles

Su mirada es segura

Comparación:

Es como un artillero

Disparado como una catapulta

Borracho como una cuba

Como un alud que se descuelga por la montaña

Pleonasmo: Bebía para olvidar

Hipérbole: Dio un salto gigantesco

Oxímoron: Trepidación sorda

Rabia sorda.

2 - ¿Sabrías enmarcar el relato en uno de estos géneros?

Miedo, Fantástico, intriga, erótico, ciencia ficción, cuento para niños, cuento realista.

Fantástico: no me queda muy claro si está soñando, si tiene una premonición etc.

3 - ¿Como es el lenguaje? ¿Actual o arcaizante?: Arcaizante

4 - ¿A pesar de ello el texto es comprensible en nuestros días? Sí
5 - ¿Quién es el protagonista? El narrador.

6 - ¿Da la sensación de que hay muchos o pocos personajes?: Muchos

7 - ¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Por qué? Es un relato que induce a varias interpretaciones. Existe una contradicción desde el principio. Por un lado, el narrador alaba de forma favorable el trabajo de los cambiadores, dice que no hay ejemplo que sea culpable de ningún accidente. Más tarde pasa a relatar la historia del descarrilamiento. Una narración peculiar.

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Baldomero LILLO, Cambiadores, por Pepi Núñez Pérez.

Trabajo sobre el texto a comentar: "Cambiadores"‏
Pepi Núñez Pérez


1.- Señala las figuras retóricas que hayas encontrado (metáforas, comparaciones…)

Cuando las ruedas del bogue de la locomotora muerden la aguja del desvío. (Personificación)

Sembrar la muerte y la destrucción con la celeridad del rayo. (Metáfora, no estoy muy segura)

Rabia sorda que le mordía el alma (personificación)

Tenía la cabeza pesada y la vista torpe (personificación)

Los párpados pugnaban por caer sobre sus ojos soñolientos (Personificación)

Una trepidación sorda conmovió la casucha (Oxímoron)

Dio un salto gigantesco (Hipérbole, exageración)

Haciendo bailar sobre los rieles (Personificación)

Salí del asiento disparado como por una catapulta. (Comparación)


2.- ¿Sabrías enmarcar el relato dentro de uno de estos géneros?


- de miedo,

- fantástico, (yo creo que es fantástico, por lo del sueño)

- de intriga,

- erótico,

- de ciencia ficción,

- cuento para niños,

- cuento realista…


3.- ¿Cómo es el lenguaje? ¿Actual o arcaizante? Actual


4.- A pesar de ello, ¿es un texto comprensible en nuestros días? Si


5.- ¿Quién es el/la protagonista? El guardagujas o cambiador


6.- ¿Da sensación de que hay muchos o pocos personajes? En realidad el narrador es el único personaje, el cual mientras lee el periódico da una cabezada, durante el cual, en medio de ese sueño narra el relato. Se nombra a una señorita, compañera de viaje, al pobre cambiador llenos de defectos físicos, a su esposa e hijos, y al final al jefe de estación.


7.- ¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Por qué? Su forma de escribir, es ágil, el relato se lee pronto. Las figuras retóricas están intercaladas de una forma tan natural, que en una primera lectura no me fijé en ninguna.


Tu opinión: Pienso que su autor quiso rendir un pequeño homenaje al cambiador con este relato, al tiempo que explica la responsabilidad que cae sobre el mismo.

Lecturas de autores consagrados. Baldomero Lillo, relato: "Cambiadores".

CAMBIADORES
Baldomero Lillo
Chile: 1867-1923


-Dígame usted, ¿qué cosa es un cambiador?
-Un cambiador, un guardagujas como más propiamente se le llama, es un personaje importantísimo en toda línea ferroviaria.
-¡Vaya, y yo que todavía no he visto a ninguno y eso que viajo casi todas las semanas!
-Pues, yo he visto a muchos, y ya que usted se interesa por conocerlos, voy a hacerle una pintura del cambiador, lo más fielmente que me sea posible.
Mi simpática amiga y compañera de viaje dejó a un lado el libro que narraba un descarrilamiento fantástico, debido a la impericia de un cambiador, y se dispuso a escucharme atentamente.
-Ha de saber usted -comencé, esforzando la voz para dominar el ruido del tren lanzado a todo vapor- que un guardagujas pertenece a un personal escogido y seleccionado escrupulosamente. Y es muy natural y lógico que así sea, pues la responsabilidad que afecta al telegrafista o jefe de estación, al conductor o maquinista del tren, es enorme, no es menor la que afecta a un guardagujas, con la diferencia de que si los primeros cometen un error puede éste, muchas veces, ser reparado a tiempo; mientras que una omisión, un descuido del cambiador es siempre fatal, irremediable. Un telegrafista puede enmendar el yerro de un telegrama, un jefe de estación dar contraorden a un mandato equivocado, y un maquinista que no ve una señal puede detener, si aún es tiempo, la marcha del tren y evitar un desastre, pero el cambiador, una vez ejecutada la falsa maniobra, no puede volver atrás. Cuando las ruedas del bogue de la locomotora muerden la aguja del desvío, el cambiador, asido a la barra del cambio, es como un artillero que oprime aún el disparador y observa la trayectoria del proyectil.
Por eso, el guardagujas no es un cualquiera, y aunque su trabajo, de una sencillez extrema, no requiere gran instrucción, posee la suficiente para comprender que en sus manos está la vida de los viajeros y que con sólo poner la barra del cambio a la derecha, en vez de hacerlo a la izquierda, puede sembrar la muerte y la destrucción con la celeridad del rayo.
El sueldo que se le paga está en relación con la responsabilidad que gravita sobre él. Vive, pues, modestamente, en una limpia casita cerca de la línea, y sus hijos andan aseados y van a la escuela. Cuando no está de turno cultiva su huertecillo y maneja el serrucho o la garlopa: la taberna le es desconocida. Por eso su cabeza está siempre despejada y ni el alcohol ni la miseria entorpecen sus facultades. Su mirada es segura, jamás vacila al mover las agujas y ni se paralogiza ni se equivoca nunca.
-Con mucho entusiasmo habla usted de los cambiadores. ¿Se les ve desde el tren?
-¡Sí que se les ve! En cuanto nos aproximemos a una estación, voy a mostrarle alguno, si no vamos con mucha velocidad.
-A propósito de velocidad, ¿quiere decirme usted a qué obedece la rapidez con que pasamos por las estaciones?
-A la confianza que a todos inspira el guardagujas. No hay ejemplo de que un cambiador sea culpable de un accidente, como el que relata el escritorzuelo trasnochado, autor de ese libro.
-Trataré de no desperdiciar la oportunidad de conocer a tan simpático personaje. Pero, y perdone usted mi ignorancia, ¿siempre ha habido cambiadores o guardagujas, como usted los llama? Porque es extraño que nunca me haya fijado en ellos.
-Voy a decirle a usted. Cambiadores ha habido siempre, pero, y por inverosímil que esto parezca, no se le daba antes al oficio la importancia que merecía. Parece mentira, pero así lo aseguran algunos ancianos, de que los cambiadores se reclutaban en un tiempo entre los últimos empleados de la línea férrea. Eran casi siempre inválidos o lisiados que, siendo palanqueros, aceitadores o carrilanos, habían perdido un brazo o una pierna, gente buena si se quiere, pero que por su índole, condición, y la miserable paga que recibían, eran gran parte inhábiles para la delicada tarea que exige, antes de todo, conciencia del deber, serenidad y nervios tranquilos.
Su salario, admírese usted, era de un peso al día. Con eso tenía que comer y vestirse él, su mujer y los hijos. Claro es que con este sistema los accidentes y descarrilamientos eran frecuentísimos. Y yo mismo sé de una catástrofe que me refirió un ex cambiador años atrás. Para que usted se dé cuenta de cómo pasó, voy a relatarle todos los detalles del suceso.
Fue a fines de mes, en esos días tan tristes para los que ganan poco salario, y entre esto se contaba el cambiador y su familia. En el cuarto, una pocilga estrecha y sucia, la mujer, malhumorada siempre por la miseria y el excesivo trabajo, regañaba de día y de noche, mientras los chicos haraposos y hambrientos lloraban pidiendo más. El marido y padre, con una rabia sorda que le mordía el alma, contemplaba ese cuadro y luego se marchaba al trabajo mudo y colérico. No era borracho, pero la tristeza de su hogar, por el que sentía odio adversión, lo impulsaba a veces a la taberna y bebía para olvidar, para aturdirse algunas horas siquiera. En la noche de ese día bebió algunas copas de aguardiente y durmió mal. Tenía la cabeza pesada y la vista torpe, mientras caminaba entre los desvíos ejecutando su trabajo con dejadez. Cuando la campanilla de la estación anunció al expreso, fue a la vía y examinó las agujas. Estaban donde debían estar y dejaban al rápido la vía franca y expedita.
Faltaban ocho minutos para que cruzara el tren y tenía tiempo de descansar. Hacía mucho calor y los párpados pugnaban por caer sobre sus ojos soñolientos. Después de un momento le pareció sentir un pitazo débil y medio se incorporó en el banco. De repente, una trepidación sorda conmovió la casucha. Se levantó asustado, frotándose los ojos. Delante de él, avanzando a toda velocidad, percibió al expreso. Miró hacia el desvío y los cabellos se le erizaron. Dio un salto gigantesco y abalanzándose a la barra la volvió de un golpe. Instantáneamente resonó un grito encima de su cabeza y vio cómo las ruedas embieladas de la locomotora giraban brusca y vertiginosamente en sentido contrario a la marcha del convoy, haciendo bailar sobre los rieles la enorme mole de la máquina que, a pesar de todo, resbaló por el desvío en dirección del otro tren, como un alud que se descuelga de la montaña.
No esperó el choque y, soltando la barra del cambio, se lanzó como un loco con las manos en los oídos para no oír el estruendo de la colisión a través de los terraplenes, huyendo desesperado. Pero, a pesar de esa precaución, el tremendo crujido del choque lo alcanzó cuando saltaba una zanja y con él los gritos y lamentos de los moribundos. El infeliz, al despertarse medio soñoliento, creyó ver que la barra del cambio estaba a la derecha, y eso fue todo.
-Vaya qué miedo me ha dado usted con su relato. ¿Dónde sucedió eso?
-En la estación de Tinguiririca, pero...
Algo insólito me cortó la palabra y salí del asiento disparado como por una catapulta. Caí en medio de un montón de maletas y sacos de viaje y, mientras pugnaba por levantarme, oí una horrorosa gritería seguida de lamentos desgarradores.
Cuando después de atravesar a gatas por entre las tablas del despedazado vagón, me encontré en el andén delante de un funcionario que parecía el jefe de estación, lo único que se me ocurrió decir fue:
-¿Cuánto gana el cambiador?
Me miró con los ojos azorados y me contestó:
-Ahora gana la delantera a los que lo persiguen, pero no se aflija usted porque pronto le darán alcance, pues además de ser sordo, es tuerto de un ojo, zunco de un brazo, cojo de una pierna y está borracho como una cuba.
-¡Desgraciado! -exclamé-, entonces es el mismo. -Y mostrando el puño empecé a vocear-: ¡Es el de Tinguiririca, el de Tinguiririca!
El jefe, cada vez más azorado me tomó de un brazo y profirió:
-En Tinguiririca estamos, pero, permítame señor decirle que debe usted haber recibido un golpe que le ha removido los sesos. Déjeme que lo lleve al carro ambulancia...

Abrí los ojos y lo primero que vi fueron los gruesos caracteres que en la décima página de El Mercurio decían: “Choque de trenes en Tinguiririca”.

Lecturas autores consagrados: músicos de la época de Baldomero Lillo II. Por Consuelo Gómez.

MUSICOS CHILENOS II
por Consuelo GÓMEZ


1.- FEDERICO GUZMAN.- 1836-1885. Fue el Músico chileno más importante del siglo XIX. Compositor y pianista. Su producción musical llegó a las 200 obras. Fallece en París a los 58 años en 1885. Se dijo de él que fue la personalidad chilena más importante de la época

2. GUILLERMO FRIC.-1853-1905. De origen alemán, se afincó en Valdivia y creyó ser el primer colono de esta ciudad. Su contribución a la historia de Valdivia fue, no solo como músico, sino también como Ingeniero, Topógrafo y profesor, tan importante que fue considerado como una de las personas fundamentales para la evolución de la ciudad en el siglo XIX.

3.- LUIS MOREAU GOTTSCHALK.- 1829-1869
Louis Moreau Gottschalk: Fiesta criolla from "La Nuit des Tropiques", ("Symphony romantique")

4.- ISIDORA ZEGERS.- 1803-1869. Es nombrada Presidenta de la Academia Superior de Música en 1852, por el supremo Gobierno.
Postales Bicentenario: Isidora Zegers academia de la música

5.- JOSÉ ZAPIOLA.- 1819-1900. Pone música al “Himno a las Victorias de Yungay”, considerado por muchos como el segundo himno nacional. Fue Clarinetista, Director, Compositor y Literato.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Lecturas autores consagrados: músicos de la época de Baldomero LILLO, por Juana Castillo.

Músicos chilenos coetáneos a Baldomero Lillo I
Juana Castillo



Pedro Humberto Allende (1885-1959).- Compositor, musicólogo y pedagogo chileno cuya labor fue decisiva en el desarrollo de la enseñanza musical de su país.
Nació en Santiago. Estudió violín y composición en el Conservatorio Nacional de Música de dicha ciudad (1899-1908). Entre 1910 y 1911 recorrió Europa para completar su formación musical gracias a una beca del gobierno chileno. En 1922 viajó a Francia, donde fue cofundador de la Academia Internacional de Bellas Artes de París (1923). Entre 1928 y 1950 dio clases de composición en el Conservatorio Nacional de Música de Santiago. En 1929, el gobierno español le invitó a supervisar la interpretación de varias de sus obras en el Festival Iberoamericano de Barcelona. En 1945 recibió el Premio Nacional de Arte de su país.
Realizó un extenso estudio sobre la música popular e indígena de Chile. Ya en su madurez asimiló las técnicas impresionistas francesas, adaptándolas a los ritmos y melodías nativas. De su extensa obra destacan varios cuadros sinfónicos, como las célebres Escenas campesinas chilenas (1913), un concierto sinfónico en re, un concierto para violonchelo y orquesta, un cuarteto de cuerda y numerosas piezas vocales y para piano. También es autor, entre otros escritos, del Método original de iniciación musical (1939).

Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987).- Compositor y pedagogo chileno cuya labor fue primordial para la vida cultural de su país.
Nació en La Cruz (Valparaíso) el 5 de julio de 1899. Estudió composición con Enrique Soro y se graduó en Derecho por la Universidad de Chile. Más tarde estudió composición en España con Conrado del Campo. En 1917 fundó la Sociedad Bach, grupo coral que funcionó hasta 1932. En 1928 tomó parte en la reforma del Conservatorio Nacional de Música, donde impartió clases de historia y composición hasta 1953. También participó en la constitución de la Facultad de Música de la Universidad de Chile en Santiago (1930), la Asociación Nacional de Conciertos Sinfónicos (1931-1938), la Asociación Nacional de Compositores (1936) y en el Instituto de Extensión Musical (1941). Ocupó importantes cargos en instituciones relacionadas con la vida cultural chilena.
Su obra musical se basa en una textura armónica densa y contrapuntística; también utilizó con frecuencia un acentuado cromatismo lineal. De su extensa obra cabe destacar: Viñetas, opus 8 (1925-1927) y Cinco poemas trágicos, opus 11 (1929), ambas para piano, obras sinfónicas, como Égloga (1949), dos sinfonías (1945-1948), numerosas obras vocales, como Seis canciones de primavera, opus 28 (1950) y obras de cámara. En gran parte de ellas es evidente la influencia de los ritmos y melodías españolas.

Lecturas autores consagrados: Escritores chilenos contemporáneos a Baldomero LILLO, por Pepi Núñez.

Escritores chilenos contemporáneos a Baldomero Lillo (1867-1923)‏
Pepi Núñez Pérez



Mariano Latorre (1886- 1955).- Cuentista y novelista. Es uno de los maestros de la escuela literaria llamada Criollismo. Durante más de cuarenta años fue profesor de literatura en la Universidad de Chile. Desarrolló un ensayo que ha servido y sirve de guía para estudiosos de nuestras letras. En 1944 recibió el Premio Nacional de Literatura y luego se le nombró Miembro Académico de Filosofía y Educación de la misma universidad.





Augusto D'Halmar (1882-1950).- Novelista, cuentista y ensayista, se dedicó también al periodismo, fundando la revista literaria "Luz y sombra" en 1900.
Fue el primer escritor en recibir el Premio Nacional de Literatura en 1942.
Algunas de sus obras son: Mi otro yo, prosa poética, 1920; Capitanes sin barco, tres novelas, 1934; La gatita, novela corta, 1917; Pasión y muerte del cura Deusto, novela, 1924; Palabras para canciones, poemas, 1938; Los 21, biografías de escritores, 1948.





Pedro Prado (1886-1952).- Poeta, novelista y cuentista. En su primera fase escribió poesía, publicando los libros Flores de cardo (1908) y El llamado del mundo (1913). Influida en sus comienzos por el modernismo, con posterioridad su poesía explora predominantemente temas morales a través del soneto, lo que se observa en obras como Camino de las horas (1934) y No más que una rosa (1946). Abordó la prosa poética en Los pájaros errantes (1915), Androvar (1925), Las copas (1919) y Alsino, (1920), una de sus obras más famosas. Su obra Un juez rural
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1949. (1924) constituye un ejemplo de novela regionalista.




Gabriela Mistral, (Vicuña 1889 - Nueva York 1957).- Lucila Godoy, conocida mejor como Gabriela Mistral. Hija de un maestro rural, que abandonó el hogar a los tres años del nacimiento de Gabriela, la muchacha tuvo una niñez difícil en uno de los parajes más desolados de Chile. A los 15 años publicó sus primeros versos en la prensa local, y empezó a estudiar para maestra. En 1906 se enamoró de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo; de la enorme impresión que le causó aquella pérdida surgieron sus primeros versos importantes. En 1910 obtuvo el título de maestra en Santiago, y cuatro años después se produjo su consagración poética en los juegos florales de la capital de Chile; los versos ganadores "Los sonetos de la muerte" pertenecen a su libro Desolación (1922), que publicaría el instituto de las Españas de Nueva York. En 1925 dejó la enseñanza, y, tras actuar como representante de Chile en el Instituto de cooperación intelectual de la S.D.N., fue cónsul en Nápoles y en Lisboa. Vuelta a su patria colaboró decisivamente en la campaña electoral del Frente popular (1938), que llevó a la presidencia de la república a su amigo de juventud P. Aguirre Cerda. En 1945 recibió el premio Nobel de Literatura; viajó por todo el mundo, y en 1951 recogió en su país el premio nacional.




Vicente Huidobro (1893-1948).- Escritor vanguardista chileno, fundador de su propio movimiento poético y defensor entusiasta de la experimentación artística durante el periodo de entreguerras.
Hijo de madre escritora, estudió en su ciudad natal, Santiago, y ya desde pequeño mostró un gran talento literario: sus primeros poemas los escribió a los doce años. Algunos de sus poemas recuerdan los caligramas de Apollinaire.Respecto a sus obras existen la trinidad de la gran poesía chilena. Además de poemas, su producción se completó con novelas (Sátiro o el poder de las palabras, 1939), manifiestos, ensayos (Vientos contrarios, 1926) y obras teatrales (Gilles de Raiz, en francés, 1932). Se encuentra sepultado en Cartagena (Chile), frente al mar.




Manuel Rojas (1896-1973).- Nació en Buenos Aires en 1896, de padres chilenos, lo que le dio juridícamente esta última nacionalidad. Pasó a Chile en su adolescencia, dedicado a trabajos humildes; no había terminado la escuela primaria y fue peón de ferrocarril en la cordillera, cargador de lanchas en Valparaíso, guardián nocturno, tipógrafo. Empezó su carrera literaria como poeta y colaborador de revistas anarquistas de Buenos Aires. Después escribió cuentos, y los recopiló por primera vez en "Hombres del sur", en 1926. Su segundo libro, también de cuentos, fue "El delincuente" (1929); en "Travesía" (1934) reunió sus últimos cuentos, género que abandonó por la novela. Después publicó numerosas antologías donde reordenó sus relatos y agregó unos pocos nuevos; por ejemplo "Antología de cuentos" (1957), "El vaso de leche y sus mejores cuentos" (1959), "El hombre de la rosa" (1963). Hay una edición de sus "Cuentos completos" (Sudamericana, 1973).



María Luisa Bombal (1910-1976).- Novelista chilena nacida en Viña del Mar y muerta en Santiago. Obras principales: La última niebla (1935), historia de la vida entre real y onírica de una mujer en busca del amor perfecto; La amortajada (1938), retrospección de la existencia de una mujer muerta. Obras de la escritora merecieron premios de la Municipalidad de Santiago y de la Academia Chilena de la Lengua; sus obras han sido traducidas al inglés, francés, alemán, sueco, portugués, japonés y checo.






Pablo Neruda (1904-1973).- Poeta chileno, considerado uno de los más importantes del siglo XX. Hijo de un ferroviario, y huérfano de madre cuando solo había vivido un mes, escribía poesía desde muy joven (el seudónimo comenzó a usarlo cuando apenas tenía dieciséis años). Gabriela Mistral lo inició en el conocimiento de los novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. Estudió para convertirse en profesor de francés, sin llegar a lograrlo. Su primer libro, cuyos gastos de publicación sufragó él mismo con la colaboración de amigos, fue Crepusculario (1923). Al año siguiente, su Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica. Entre las numerosas obras que le siguieron destacan Residencia en la tierra (1933), que contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, y Canto general (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos. La obra fue ilustrada por los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Como obra póstuma se publicaron, en el mismo año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de Confieso que he vivido. Poeta enormemente imaginativo, Neruda fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua. En reconocimiento a su valor literario, Neruda fue incorporado al cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. De ideas políticas izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido y, entre 1970 y 1972, fue embajador en Francia. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura (1945).


Isabel Allende (1942- ).- Novelista y periodista chilena nacida en Lima, Perú, donde su padre se encontraba destinado como diplomático. Asistió a diversos colegios privados y viajó por varios países antes de regresar a Santiago de Chile para concluir sus estudios y trabajar en la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), organismo de las Naciones Unidas. Posteriormente trabajó como periodista, escribió artículos sobre temas sumamente polémicos y también hizo cine y televisión. Allende se exilió en 1973 y buscó refugio en Caracas, Venezuela, cuando su tío Salvador Allende, presidente de Chile, murió durante el golpe militar encabezado por el General Augusto Pinochet Ugarte. En el exilio escribió su primera novela La casa de los espíritus (1982), una crónica familiar ambientada en el torbellino de cambios políticos y económicos acontecidos en Latinoamérica. La novela fue bien acogida por la crítica, que vio en ella ciertos elementos propios del realismo mágico, una técnica literaria que consiste en mezclar lo real con lo sobrenatural y cuyo principal exponente es el novelista colombiano galardonado con el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Esta novela fue llevada al cine por el director danés Bille August. Allende continuó su exploración sobre cuestiones personales y políticas en sus dos siguientes novelas De amor y de sombra (1984) y Eva Luna (1987), y en la colección Cuentos de Eva Luna (1992). Ha sido una de las primeras novelistas latinoamericanas que ha alcanzado fama y reconocimiento a escala mundial. Su exilio concluyó en 1988 cuando los chilenos derrotaron en las urnas al dictador Pinochet y eligieron un presidente democrático. En 1995 publicó Paula, un libro de recuerdos dedicado a su hija.

Aunque los últimos autores sean posteriores a él, he creído conveniente mencionarlos. Pepi Núñez.

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Selección de fotografías, Juana Castillo.

Lecturas de autores consagrados: Baldomero LILLO - Pintores chilenos contemporáneos, por Isabel Fraile

Pintores chilenos contemporáneos al escritor Baldomero LILLO
Isabel Fraile

Relación de algunos de los artistas chilenos dedicados a la pintura que sobresalieron en el contexto nacional e internacional a partir del siglo XIX. Buena parte de ellos han realizado estudios y desarrollado sus carreras fuera de su país.


Agustín Abarca Abarca . Talca, 1852-1953 - Desde el San Cristóbal

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Álvaro Casanova Centeno. Santiago, 1857-1938 - Tempestad en el muelle

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Celia Castro. Valparaíso, 1860-1930 - Cerros de Valparaíso

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Rafael Correa Muñoz. Santiago, 1872 - Vacunos

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José Tomás Errazúriz. Santiago, 1856-1827 - Matías Errázuriz pescando

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Eucarpio Espinosa. Vichuquén, 1867-1934 - Bodegón - Limones

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Joaquín Fabres. Santiago, 1864-1914 - Casa de campo

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Julio Fossa Calderón.Valparaíso, 1874-1946 - Desnudo femenino

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Juan Francisco González. Santiago, 1854-1933 - Calle de Melipilla

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Nicanor González Méndez. Talca, 1864-1934 - Primer Congreso Nacional deChile

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Arturo Gordon Vargas. Casablanca, 1883-1944 - El velorio del angelito

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Onofre Jarpa. Alhue, 1849-1940 - Palmas de Ocoa

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Pedro Lira Rencoret. Santiago, 1845-1912 - El niño enfermo

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Aurora Mira. Santiago, 1863-¿? - Agripina Metella

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Magdalena Mira. Santiago, 1859-1930 - Sin título


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Ernesto Molina. Santiago, 1857-1904 - Retrato

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Alberto Orrego Luco Valparaíso, 1854-1931 - Atardecer en Venecia

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Ramón Subercaseaux. Valparaíso, 1854-1936 - Sin título

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Alberto Valenzuela Puelma. Valparaíso, 1856-1909 - Mi hijo Rafael

Selección de obras: Juana Castillo.

martes, 15 de diciembre de 2009

Lecturas autores consagrados: Baldomero LILLO, escultores chilenos contemporáneos. Por Milagros López y Juana Castillo.

ESCULTURA CHILENA (2ª mitad del siglo XIX – 1ª mitad del siglo XX)

Texto: Milagros López

Selección de esculturas: Juana Castillo


ESCULTURA DE RAIZ AUTOCTONA: ESCULTURA MAPUCHE.- Entre la VIII Región del Bío Bío y la IX Región de la Araucania, hay obras que han sido realizadas entre final del siglo XIX y comienzos del XX, antropomorfas, zoomorfas y totémicas que reflejan con autenticidad una cultura ancestral y es realizada por autores desconocidos.
Son esculturas de piedra trabajadas en forma primitiva. Muestran un pueblo familiar cuyos dioses son la naturaleza. En sus temas representan a los seres queridos y estimados, la vida cotidiana. Obras que son la propia expresión de un pueblo nómada en busca de territorio.
La escultura mapuche fascina por su sencillez. Se centra en la representación de lo esencial de la obra. La piedra pura, sin pintura y, con frecuencia, no trabajada en todas sus partes, impresiona por el material y la intervención del artista.
Lo mapuche lleva la mirada hacia la Madre Tierra, hacia el interior de las cosas.



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ESCULTURA DE FORMACIÓN ACADÉMICA


José Miguel Blanco (1839 – 1897) – Santiago de Chile. Precursor de la escultura chilena, sigue los cánones europeos propios del academicismo.
Realizó obras con materiales tradicionales utilizando técnicas como la talla en piedra o en mármol y el vaciado en bronce.
Algunas de sus obras permanecen en bocetos en materiales más baratos como el yeso o la terracota.
La temática gira en torno a la alegoría y a la historia, trata motivos populares y costumbristas.
Autor de uno de los bronces más populares de Chile: “El tambor en descanso”.



El tambor en descanso


Virginio Arias (1855 – 1941) Ranquil. Se manejó en las técnicas y el estilo academicista desarrollando preferentemente el tema de la figura humana. Buscaba unir en cada una de sus obras la trilogía: “verdad, vida y belleza” que era la ley para los académicos y la base para formar una armonía clásica en la composición.
Contemporáneo de la Guerra del Pacífico, bajo esta impresión realizó obras que tienden a la monumentalidad y debido también a la influencia romántica que sintió en Francia donde vivió algunos años.
Logró equilibrar neoclasicismo, realismo y romanticismo con gran calidad.
Sus obras más conocidas:
- “Un héroe del Pacífico”, denominada también como “El roto chileno”.
- “Monumento al general Baquedano”.
- “La Araucana”, que muestra a una representante de los ancestros chilenos.


- “El descendimiento”.


El descendimiento


Nicanor Plaza (1844 – 1918) – Santiago de Chile. Perteneció a la primera generación del curso de escultura en la recién inaugurada Academia de Bellas Artes, siendo alumno de Auguste François.
Fue becado para continuar sus estudios en Francia donde permaneció nueve años. Más tarde fue director de la Academia de Bellas Artes y sus últimos años los pasó en Florencia.
Entre sus obras destacan:
- “Caupolican”.
- “Quimera”.
- “Prólogo y epílogo”.
- “Estatua de Andrés Bello”.
- “Estatua de Domingo Eyzaguirre”.
- “Estatua de Francisco Bilbao”.


Caupolicán


Simón González (1859 – 1919). Tuvo como hermano mayor al pintor Juan Francisco González. En 1878 ingresó en la Academia de Bellas Artes, donde fue alumno de Nicanor Plaza.
Recibió una beca para perfeccionarse en París y allí siguió veinte años más. Aprendió nuevas técnicas que aparecían en los recientes movimientos de vanguardia artística. Influenciado por Auguste Rodin.
Cuando regresó a Chile fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de Santiago.
Sus obras muestran un realismo de corte social y una expresión que se imponía sobre las normas académicas.






El mendigo


Rebeca Matte (1875 – 1929). Artista independiente que, sin embargo, coincide con la generación académica de fines del siglo XIX debido a la concepción estética de su obra, el valor del tema y el gran dominio de la técnica en el uso de materiales nobles.
Inicia sus estudios de escultura en Roma con el maestro Giulio Monteverde. Fue profesora de la Academia de Bellas Artes de Florencia. También vivió en París.
Trabajó la talla directa del mármol y el vaciado en bronce. Su obra destaca por su madurez y su técnica.
Entre sus obras más conocidas están:
- “La guerra”.
- “Héroes de la Concepción”.
- “Icaro y Dédalo”.
- “El eco”.
- “Militza”.
- “Dolor”.
- “Mi hija”.


Ícaro y Dédalo


Tótila, Albert (1892 – 1967). Realizó obras en mármol, bronce, yeso y cemento con las que exploró la representación de la figura humana.
Formó parte del grupo de pioneros que, en Chile, rompieron con las normas académicas de representación y ejecución, esto se traduce en el reemplazo de la técnica del boceto en arcilla, que luego se vacía a un molde para conseguir la obra definitiva, por la talla directa sobre el material, lo que evidencia la “huella” del autor, resalta las diferencias de texturas y consigue obras de resolución más espontánea y libre.
Es autor de un bronce de un cuerpo femenino que no lleva título, donde vemos un manejo impecable en la definición de los músculos, en una cuidada torsión, comprometiendo a la vez la posición y la dirección de toda la figura.
Otra obra destacada es “La Tierra” donde refleja movimiento y dinamismo.



La Tierra

Lecturas autores consagrados: Historia de la época de Baldomero LILLO, por Zulma Fedrizzi.

Historia de Chile
Periodo comprendido entre 1867 y 1923


República Liberal.
José Joaquín Pérez asume como Presidente en 1861, como candidato de unidad y con éste acaba el período llamado "Época de los Decenios" (debido a la duración del mandato de los Presidentes Prieto, Bulnes, Montt y Pérez).
El período de expansión iniciado durante el gobierno de Montt es continuado. En el norte de Chile, se comienza la inversión y explotación de minerales (salitre y cobre) en la zona de Antofagasta, bajo administración boliviana. Al mismo tiempo, el francés Orélie Antoine de Tounens declaró la independencia del Reino de la Araucanía y la Patagonia. Aunque este estado nunca es instalado definitivamente, genera en el país la idea de controlar finalmente dicha región bajo dominación indígena. En 1865, una ley interpretativa de la Constitución establece la libertad de cultos y en 1867 comienza a regir el Código de Comercio.
En 1871 asume como Presidente, Federico Errázuriz Zañartu. Durante su gobierno, se acaba la Fusión Liberal-Conservadora y se crea la Alianza Liberal, al unirse los liberales con el Partido Radical. Durante el Régimen Liberal, se realizan diversas modificaciones a la Constitución de 1833: se reduce el quórum de sesión de las cámaras del Congreso, se limitan las facultades presidenciales y se flexibiliza la acusación a los ministros por parte del Congreso, el que comienza a tener más atribuciones. Además, comienzan a tratarse las "cuestiones teológicas" o relacionadas con las Iglesia. Se aprueba el Código Penal en 1874 y la Ley de organización y atribuciones de los tribunales (1875), que suprime el fuero eclesiástico y los recursos de fuerza.
En 1879, los roces diplomáticos entre Chile y Bolivia por la administración de la frontera norte del país y de los intereses chilenos en las minas salitreras, provoca el desembarco en Antofagasta el 14 de febrero, dando inicio a la Guerra del Pacífico, el mayor conflicto bélico de la historia del país.
Tras la ocupación de los territorios de Antofagasta, Chile se enfrenta en el mar al Perú, aliado de Bolivia, y acaba con la ocupación de los territorios de Tarapacá, Arica y Tacna, a mediados de 1880. Bolivia se retira de las acciones militares en mayo de ese año y Chile logra entrar en Lima tras la batalla de Miraflores, el 15 de enero de 1881. La guerra finalmente acabó con la firma del Tratado de Ancón el 20 de octubre de 1883.
En 1888, es incorporada también la Isla de Pascua. Por otra parte, Chile renuncia a su reclamación sobre el territorio de la Patagonia Oriental y de la Puna de Atacama y acepta la soberanía de la Argentina en ellos tras el tratado de 1881.
Los nuevos territorios incorporados provocaron un explosivo auge económico en el país derivado principalmente de la minería del salitre, recuperándose así de la crisis económica de los años 1870. Diversas firmas europeas, principalmente británicas se instalan en el extremo norte del país explotando los nitratos. La riqueza producida por el "oro blanco" sustentaba el 75% de los ingresos fiscales y la totalidad de la economía nacional.
Entre 1883 y 1884 se aprueban diversas leyes tendientes a la laicización del Estado: ley de cementerios laicos; ley de matrimonio civil; y ley de registro civil.
José Manuel Balmaceda fue electo Presidente en 1886. Aprovechando los dividendos provenientes de la explotación salitrera, el gobierno de Balmaceda se caracterizó por la modernización completa del sistema económico, educacional y sanitario, y la construcción de grandes obras civiles, como ferrocarriles a lo largo de todo el país y el Viaducto del Malleco. Durante su gobierno, trató de unificar a los liberales en torno a su figura, pero la división se profundizó, imposibilitando el normal desarrollo de su gobierno. Era común que el Congreso acusara constitucionalmente a los ministros, paralizando el normal desarrollo del gobierno de Balmaceda. Además, sumó como enemigos a los líderes conservadores, a la aristocracia y a los empresarios salitreros.
La victoria de las tropas congresistas en la Guerra Civil, permitió el establecimiento de un sistema político conocido como República Parlamentaria, dominado principalmente por la oligarquía compuesta por los grandes terratenientes, la burguesía minera y bancaria y la aristocracia chilena
Durante estos años, el progreso del país continuó debido a la riqueza que producía la minería del salitre, lo que permitió la construcción de algunas obras como el Ferrocarril Trasandino y el Museo Nacional de Bellas Artes, en conmemoración del Centenario de la Independencia. Sin embargo, la economía nacional debió sobreponerse al destructor terremoto que asoló al puerto de Valparaíso, el 16 de agosto de 1906.
A nivel internacional, mediante arbitraje británico, se resuelven los problemas limítrofes que se mantenían con Argentina en la zona austral de los Andes debido a que la aplicación de los criterios del divortium aquarum (divisoria de aguas), defendido por Chile, y de las más altas cumbres, sustentado por Argentina, no coincidían en la zona. Al mismo tiempo, ambos países junto a Brasil firman el denominado Pacto ABC para establecer mecanismos de cooperación y de mediación entre dichos estados y, de cierta forma, contrarrestar la creciente influencia estadounidense en la zona. En esos años, se produjo el estallido de la Primera Guerra Mundial, conflicto en el cual Chile decide mantenerse neutral.
Sin embargo, a lo largo de las primeras dos décadas del siglo XX, comenzó a manifestarse el descontento de la ciudadanía por la mala situación. La fuerte migración de campesinos a las ciudades hizo que los migrantes debieran someterse a paupérrimas condiciones de vida, hacinamiento y problemas sanitarios. La mortalidad en 1895, era del 31‰, 30.000 personas fallecían de viruela en 1909 y, 18.000 por tifus, mientras el analfabetismo superaba el 68% de la población. Por otra parte, las condiciones laborales, tanto en las ciudades como en las oficinas salitreras, eran vergonzosas. Mil personas fallecían en accidentes laborales cada año. Mas toda esta situación era minimizada y desconocida por los dirigentes. Como forma de mejorar esta situación, a partir de los años 1900 comenzó a hacerse patente la llamada Cuestión Social con las primeras huelgas de trabajadores exigiendo condiciones básicas para su desarrollo laboral. Las primeras reformas laborales surgieron recién a mediados de esa década; ejemplo de ello es que sólo en 1907 fue implantado el descanso dominical. Muchas de estas protestas acabaron trágicamente por la represión militar en contra de los trabajadores, siendo la más conocida la Matanza de Santa María de Iquique. La fundación de sindicatos, mutuales y del Partido Obrero Socialista (1912) permitió el desarrollo del movimiento obrero a nivel nacional. Las protestas comenzaron a volverse cada día más grandes y más violentas, demostrando la incapacidad de la clase dirigente para enfrentar los problemas que la nueva sociedad industrial estaba imponiendo.
En 1920, la unión de las fuerzas populares y la clase media le arrebató el poder a la oligarquía, y Arturo Alessandri asumió como Presidente. Éste propuso al Congreso la adopción de leyes muy avanzadas en materia social, pero esos proyectos encontraron una tenaz oposición en el Senado. El descontento por el rechazo a las reformas se manifestó en el Ruido de sables de 1924, realizado por la joven oficialidad del ejército que, en una sesión del Congreso en que se debatía la dieta parlamentaria (remuneración), hicieron sonar sus sables como forma de demostrar su molestia, lo que además fue interpretado como una amenaza de golpe de estado. El Congreso en esta situación, aprueba velozmente las leyes sociales, creyendo que los militares volverían a sus labores propias; sin embargo, ello no sucedió. Ante esta situación, Alessandri siente que su poder ha sido sobrepasado y presenta su renuncia al Congreso, asilándose en la embajada de Estados Unidos. Éste no acepta su renuncia y le da una autorización para ausentarse del país por seis meses. El 10 de septiembre abandona el país, rumbo a Italia
Fuente WIKIPEDIA
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De 1831 a 1891: una época oligárquica

Durante esta etapa, Chile se caracterizó por la relativa estabilidad de su vida política, situación muy distinta a la de la enorme mayoría de los demás países latinoamericanos. Esto se debió, en parte, a los éxitos de la política exterior de este período, en el que Chile ganó dos guerras. La primera fue la guerra contra la Confederación perú-boliviana (1837-1839), aunque no acarreó conquistas territoriales, dio a Chile la ventaja en el control del comercio del Pacífico sur. La segunda fue la Guerra del Pacífico (1879-1883), de nuevo contra Perú y Bolivia (ahora como países separados), dio a Chile la conquista de la región minera del norte, clave para su desarrollo. Ante eso, la cesión de la Patagonia a Argentina, por el tratado de 1881, pareció de poca importancia, ya que se estimaba que ese territorio carecía de valor. Además, al mismo tiempo, el gobierno chileno completó la conquista militar de la región de los indios mapuche, en el sur del país, cuyas tierras pasaron a las manos de nuevos grupos de latifundistas, que se dedicaron a la agricultura cerealera.

Otro factor de la estabilidad fue la prosperidad económica: gracias a las exportaciones de cobre, de plata y de harina, Chile figuró entre los países latinoamericanos que lograron mayores éxitos en su comercio
exterior, que era la palanca principal para el desarrollo en esos años. Desde la victoria militar de 1879, Chile contó con las exportaciones de salitre, que pasó a ser el motor de su economía. Todo esto permitió progresos a nivel local, con la construcción de canales de regadío y los primeros ferrocarriles, construídos en las décadas de 1850 y 1860. Estas iniciativas fueron la obra de los grandes propietarios agrícolas de la región del valle Huasos del río Maule (cuadro del pintor francés Rugendas) central, y de los empresarios mineros del norte, quienes constituían la elite social, económica y política del país. Esa minoría gobernaba sin contrapeso, dominando a la masa compuesta por inquilinos (trabajadores agrícolas que vivían al interior de las haciendas), los peones (trabajadores itinerantes) y los indígenas, que se concentraban en el sur, y que desde la conquista militar de 1881, vivían en condiciones precarias.. En estos años, los sectores medios eran apenas incipientes, y se componían de un cierto número de artesanos calificados, profesionales y empleados. La inmigración, aunque comenzó en los años 1850, con la llegada de varios centenares de alemanes, sobre todo al sur, fue escasa en el conjunto del período.

En la escena política, el período fue dominado por las luchas entre conservadores y liberales. Los primeros controlaron el poder desde 1830, cuando ganaron el poder tras una guerra civil en la que vencieron a los liberales, hasta 1871. Ello dio lugar además a la adopción de un sistema de gobierno muy centralizado, reflejo de la dominación de la capital sobre el resto del país, en la cual la elite conservadora del valle central logró imponerse a las provincias del norte y del sur del país. El poder conservador se expresó en la Constitución de 1833, inspirada por el influyente ministro Diego Portales, que mantuvo al catolicismo como única religión que se podía ejercer abiertamente y que concentraba el poder en manos del Presidente de la república, cuyo mandato de 5 años podía prolongarse gracias a la reelección inmediata; así, los cuatro presidentes conservadores gobernaron diez años cada uno, entre 1831 y 1871. Por esta razón, en muchos manuales de historia se denomina esta etapa “La república de los decenios”. El rasgo principal, sin embargo, era el control de la vida política por una muy pequeña minoría, donde muchos presidentes, ministros y parlamentarios estaban unidos por lazos de familia, y donde el derecho a voto era bastante restringido, al exigirse una renta mínima anual para tener ese derecho. Era el sistema llamado oligárquico, que no varió mucho en el conjunto del período. Además, si las autoridades eran elegidas, la intervención electoral del gobierno y el fraude se hacían en forma abierta.

Durante la dominación conservadora, los liberales intentaron tomar el poder por las armas, en dos guerras civiles contra el gobierno del presidente Montt, en 1851 y 1859. En la primera de esas ocasiones contaron con el apoyo de grupos de artesanos, quienes pedían medidas en favor de la educación popular y de la democratización de las elecciones. Algunos de sus miembros combinaban las ideas liberales con las de un cierto socialismo, que incluía ideas como el reparto de tierras, como aparece en los escritos de Santiago Arcos. Pese a sus derrotas, los liberales lograron influir el debate político en un sentido reformista. En 1871 se prohibió la reelección inmmediata del Presidente, y ese año los liberales ganaron el poder, el que mantuvieron por varias décadas. Además, a mediados de los años 1860 surgió un tercer partido político destinado a tener una larga historia, el partido radical, que apoyó también la tendencia renovadora. Otras reformas fueron la abolición del mayorazgo, la institución que permitía entregar en herencia a una sola persona la propiedad agraria, a fin de mantenerla indivisible, en 1852, la libertad de culto en 1865 y el voto universal en 1874 (aunque eto no amplió mucho la participación, ya que se excluía de este derecho a todos los analfabetos y a las mujeres), el matrimonio y los cementerio laicos, en 1883. Sin embargo, la Iglesia católica siguió unida al Estado hasta 1925.

El presidente José Manuel Balmaceda.
Esta etapa terminó con la guerra civil de 1891, que no fue una lucha entre liberales y conservadores, como en el pasado, sino una confrontación entre el presidente Balmaceda (liberal) y casi todos los partidos políticos (en especial los conservadores, parte de los liberales y los radicales), que dominaban el Congreso, y que fueron apoyados por la Marina de guerra, se declararon en rebelión contra el presidente, al que acusaban de dictador. Sin embargo, lo que estaba en juego era la orientación de las políticas fiscales, en una era en que el gobierno aumentaba mucho su gastos, gracias a los ingresos derivados de la exportación de salitre. La guerra, que duró nueve meses y dejó más de 10,000 muertos, fue ganada por las fuerzas del Congreso. Balmaceda se suicidó tras su derrota.


1891 a 1924: salitre y parlamentarismo

Esta etapa podría denominarse la “era del salitre” a causa de la importancia creciente que adquirió este mineral en la economía chilena, que ´proporcionaba más del 80% del valor de las exportaciones chilenas, y cuya producción, aunque con altibajos, creció constantemente. Las minas (controladas principalmente por empresarios ingleses, españoles, aunque también había chilenos) atrajeron a muchos trabajadores del centro y sur del país, que buscaban empleos mejor pagados. Desde comienzos del siglo XX se inició la explotación de dos grandes minas de cobre, que llegarían a ser más tarde claves para la economía chilena: Chuquicamata en el norte y El Teniente, al sur de Santiago, ambas explotadas por capitales de Estados Unidos.

Además de las minas, hubo en Chile un cierto desarrollo industrial (textil, cervecerías, cemento, maestranzas...), todo lo cual dio nacimiento al proletariado moderno. El desarrollo urbano y de los servicios dio lugar a un reforzamiento de la clase media. La sociedad se hizo más diversificada, pero los conflictos sociales fueron también más agudos: hubo frecuentes protestas por la carestía de los precios, huelgas por alzas salariales, algunas de las cuales fueron reprimidas violentamente. La huelga de los obreros del salitre, en diciembre de 1907, fue aplastada por el ejército, en Iquique, en una matanza donde tal vez dos mil personas perdieron la vida.

En lo político, esta época es conocida habitualmente como la “República parlamentaria”. Este nombre se debe al hecho que tras la guerra civil, se reformó la Constitución para permitir que los ministros fuesen censurados con mayor facilidad por los parlamentarios, lo que dio a éstos mayor influencia sobre el Poder ejecutivo. Hubo mayor número de partidos: a los liberales, divididos en varios grupos, los conservadores, los radicales (que aumentaban su votación), se sumaron nuevas formaciones, creados por dirigentes obreros: el partido demócrata (fundado en 1887) y el partido obrero socialista (1912), que en 1922 pasó a ser partido comunista. Hubo también importantes grupos anarquistas. Aunque estos dos nuevos partidos no lograron un gran porcentaje de la votación, su presencia llevó a plantear nuevos temas en las campañas electorales, que adquirieron más y más un carácter masivo, y dio lugar a nuevas alianzas. Esto se expresó sobre todo en la elección presidencial de 1920, ganada por el liberal Arturo Alessandri, apoyado por radicales y demócratas. Por primera vez en la historia del país, en el gobierno había ministros de esos dos últimos partidos, y se esperaba que Alessandri procediera a implementar proyectos de leyes sociales (Código del trabajo, etc.), que harían avanzar el proceso de democratización. Muchos parlamentarios, además, eran originarios de la clase media. Pero las reformas prometidas por Alessandri no se concretaron, por la oposición conservadora y la indisciplina de sus propios parlamentarios. Esto, sumado a una crisis del salitre (motivada por la competencia del salitre sintético en el mercado mundial) provocó una fuerte cesantía y llevó a una crisis política en 1924, cuando una intervención militar puso término a esta etapa.


Fuente: www.er.uqam.ca/nobel/r27020/id27.htm Historia de Chile
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